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¿Sabemos formular nuestros objetivos?

Explora ahora este asunto tan importante.
Conviene comprobar por experiencia propia cómo formulamos objetivos y cómo, a pesar de tal propósito y con el transcurrir del tiempo, estas metas no se alcanzan… 
¿Qué está ocurriendo en realidad? ¿Es posible formular algún objetivo acerca de algo que realmente queremos lograr y alcanzarlo? Si decimos por ejemplo: -Voy a adelgazar o a dejar el tabaco. ¿Cómo es que en la mayoría de los casos esta meta inicial no es alcanzada? ¿Dónde estamos fallando o dónde nos equivocamos al formular esa meta? Observa cómo muchas veces cuando yo te hablo tú no me escuchas. Tu mente se distrae con muchos pensamientos, imágenes y emociones de diversa índole, que van y vienen. Es decir, una parte de tu mente me escucha atenta, mientras otra parte inatenta está más interesada en otras cosas que no tienen nada que ver con lo que exploramos ahora aquí.

Nuestro yo más mezquino

Cuando los contenidos del inconsciente son integrados y asumidos en el consciente, se va conformando la individualidad, el Self (el Uno) como Jung define a la propia individuación. En este proceso de individuación de la psicología de Carl Gustav Jung se tiende hacia el centro superior de la psique, es decir, al Sí-Mismo.
Para ello, el Yo, nuestra conciencia o consciencia, va ampliando su autoconocimiento e integrando los diversos arquetipos que configurarán su personalidad total. Esto presupone la multiplicidad del yo o sub-personalidades, que era como Jung definía a ese lado plural y no singular del individuo.