Reflexiones a media voz

La hipnosis clínica ha tenido muchos detractores ya que dicen que, a través de su práctica, el clínico llega a tener excesivo poder sobre su paciente. Tienen su parte de razón porque el trance hipnótico amplifica y por lo tanto aumenta el factor transferencial típico de la relación terapeuta-cliente. El riesgo de este fenómeno es que se pasa de una influencia benéfica a una de verdadero dominio.
La intención del clínico puede ser buena –lógicamente así debería ser siempre– pero aquí lo que se pone en tela de juicio son los resultados prácticos. Es decir, se teme una "dependencia del profesional" por la que el terapeuta dice al paciente qué debe pensar, cómo sentir y cómo actuar. En estos casos, el paciente llega a una conclusión inducido por el terapeuta, quien le ha dicho que su problema o síntoma se debe, por ejemplo, a un "complejo edípico".

Ideas sobre la hipnosis de Etzel Cardeña


Etzel Cardeña cuenta con la cátedra Thorsen de Psicología (que incluye parapsicología e hipnosis) en la Universidad de Lund, Suecia, en donde es Director del Centro de Investigación sobre la Conciencia y Psicología Anómala (CERCAP).

Erickson, del sufrimiento a la terapia

Es extraordinaria la vida de Milton H. Erickson. Lo que realmente llama la atención en ella es la adecuada utilización de ese factor humano llamado sufrimiento. Es de suponer que este no fue elegido voluntariamente. Es decir, no procuró intencionalmente tal sufrimiento como componente de su vida. Pero sí supo extraer del mismo la experiencia humana más enriquecedora que le permitió situarse más cerca de sus pacientes.

Cambiar tu vida

¿Cómo cambiar creencias que nos perjudican? ¿Cómo dejar de tener pensamientos negativos sobre nosotros mismos y sobre los demás?
Las estrategias abordadas en PNL, con el complemento del estado hipnótico, son la base para iniciar el cambio que nos libera de los patrones aprendidos.
Nuestras creencias ejercen una influencia muy poderosa en nuestro comportamiento diario. En este sentido, somos casi comparables a un robot programado: pensamos, sentimos y actuamos de manera previsible. "Somos patológicamente autómatas", como decía Freud.