Nuevo libro

Un curso en Canarias

Ese viaje a Gran Canaria me tenía un tanto expectante...

¿Cómo reaccionaría el personal, la gente en general y los interesados en particular ante la convocatoria de acudir a un lugar donde se impartiría una charla-coloquio sobre hipnosis?

Ante tanta noticia y acontecimiento que a cada momento y a cada minuto vierten los medios de comunicación (guerras, desastres ecológicos, la miseria, la crisis...) ¿a quién podría importar que un tal Horacio Ruiz, hipnólogo (o algo así) fuera a impartir unas conferencias en tierras insulares?

¿A quién podría interesarle saber que la hipnosis es un optimizador y un amplificador de recursos que potencia toda psicoterapia realizada en estado de trance?


Bueno, pues interesó a mucha gente y, cómo no, también a algunos clínicos que se acercaron a participar en el evento... ¡Hasta un alcalde y algún concejal del ayuntamiento se interesaron por las conferencias! ¡Y alguno acudió al taller!

Las dudas se disiparon, grupos más o menos amplios de personas interesadas acudieron a los centros desde los cuales se impartieron estos temas, para algunos, sobre todo para mí, apasionantes...

En Telde me encontré un grupo pequeño pero selecto de gente interesada, antiguas caras conocidas para mí. Allí tuve la alegría del reencuentro, los viejos recuerdos y la emoción por momentos pretéritos pasados juntos, precisamente compartiendo esta herramienta llamada hipnosis.

Con el abrazo agradecido de Pino, de Fátima, me di cuenta de que merece la pena el esfuerzo de enseñar y compartir. Y al final ellos me enseñaron más a mí que yo a ellos.

Personas, almas o espíritus que se acercan, preguntan. Todos, al final, unidos en un mismo propósito.

Tal vez se vislumbran de tiempos pasados una vinculación, unos lazos karmicos. Esa cara, esa persona ese ser entrañablemente familiar. Y sé que no es de esta vida.

A veces el conocido ‘déjà vu’.

‘Déjà vu’¡ (/deya vy/, en francés ‘ya visto’) o paramnesia, es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.(Este término fue acuñado por el investigador psíquico francés Émile Boirac (1851-1917) en su libro L'Avenir des sciences psychiques / ‘El futuro de las ciencias psíquicas’, basado en un ensayo que escribió mientras estudiaba en la Universidad de Chicago).

Experiencias universales que nos hermanan y nos fusionan en esa búsqueda inquieta y esquiva a veces. Estamos unidos extra-cerebralmente, son las llamadas emergencias espirituales.

En un momento de la charla-coloquio pedí un voluntario y surgió algo mágico: sin pensar, actuó el inconsciente y esa persona entró en trance, provoqué analgesia en su mano y le clavé una aguja, que entró suavemente y sin el más mínimo dolor. Se elige esta zona del dorso de la mano sin dañar venas o arterias, un punto donde el tejido es blando y sin peligro alguno.

A la persona hipnotizada le pedí que se disociara del momento ("Tu cuerpo dormido aquí... Tu mente libre viaja en el espacio libre, a tu paisaje favorito… allí verás y recordarás aquello que debas ver ahora.... Cuando sea apropiado para ti").

Los recuerdos afloran porque el inconsciente es como aquel viejo marinero dispuesto a contar sus antiguas y extraordinarias historias, algunas fantásticas, a cambio de un par de vasos de vino.

En unos minutos la persona entró en trance hipnótico y le induje la catalepsia, analgesia y relajación profunda para la disociación.

Los hipnotistas también llaman catalepsia para referirse a un estado en que inducen a la persona a la que hipnotizan a mantener los brazos, piernas o la espalda rígida. El ‘brazo cataléptico’ es utilizado generalmente como una prueba prehipnótica con el fin de lograr posteriormente un estado hipnótico más profundo. Analgesia Hipnótica: dentro de la hipnosis se puede describir varios fenómenos, entre ellos se destaca la analgesia hipnótica, la cual es un proceso inhibitorio activo que implica varios sistemas cerebrales, atencionales e inhibitorios. Si una mano es ‘hipnotizada’ y se produce analgesia, cuando se clava una aguja por ejemplo, la persona nota esa aguja pero no siente el más mínimo dolor (ver doctora Helen Crawford de la Universidad de Virginia).

¿Misterios de la mente? ¿Poder de la hipnosis? ¿Potencialidades naturales del cerebro humano?

Esta experiencia se repitió en todos los lugares y el público, los amigos que acudieron, participaron con tanto interés que los amables conserjes encargados de cerrar a las 21:30 (que era el horario establecido) tuvieron que esperar pacientemente hasta las 23 horas. Aprovecho desde aquí para agradecer su interés, su amabilidad y su paciencia. Uno de ellos me comentó que había pedido cambio de turno con un compañero porque a él precisamente le apasionaba el mundo de la psicología y de la hipnosis.

Luego con el fin de semana llegó el Taller sobre Autohipnosis y Formulación de Objetivos en PNL. Se desarrolló perfectamente, sobre todo por la acertada exigencia de los alumnos y el enorme interés que demostraron.

Ellos me pusieron a prueba. Tuve que echar mano de los enormes recursos que la hipnosis me proporciona y darles las herramientas necesarias para que aprendan a utilizarlas en su vida personal y profesional. Herramientas para que se vuelvan más seguros y capaces, optimicen sus recursos y amplifiquen sus posibilidades de mejorar su calidad de vida.

¿Milagro hipnótico o poder de la hipnosis?

No, simplemente les enseñé a manejar su propia mente para hacerla más eficaz y efectiva. Como si dijéramos; a manejar el volante de su propio coche. Fui ese fin de semana el profesor de autoescuela que les enseña a conducir un coche. Pero fueron y son ellos los que deben conducir su propio vehículo. Depende de ellos, el mérito será de ellos, el logro de resultados positivos será de ellos también.

Y qué bueno que sea así...

"Enseñar lo que haces a quienes acuden a ti es un medio que permite asegurar a tus clientes que serán capaces de continuar trabajando de forma independiente y crecer en tu ausencia. Aprenderán a desarrollar su creatividad, su autoestima y la confianza en sí mismos."

(M. Yapko)

Que así sea.

Un cordial saludo a todos los que caminan con el corazón tranquilo y la mente inquieta por seguir aprendiendo.

PD:

No, no me olvido del alma mater de toda la organización, Juanate Gil, excelente profesional y encantadora anfitriona. Un abrazo enorme y muchas gracias porque, de no ser por ti, no se hubiera desarrollado todo tan perfectamente. Y tampoco me olvido de Juan Jesús Doreste, que no perdió detalle de todo lo ocurrido y me ayudó a que tuviera una mayor difusión. Juan Jesús, de mente preclara, compañero de viejos caminos en quién sabe qué antiguas andanzas. Un abrazo para los dos.

Siempre tengo ganas de volver a Canarias.

Y cambio y corto que, si no, esto se me va a hacer demasiado largo...

Embarazo: un alma y dos cuerpos

Cuando unos padres o una mujer embarazada son ayudados y preparados mediante la hipnosis terapéutica, resulta altamente gratificante ver cómo la gestación y el parto discurren de una manera más sencilla y satisfactoria.
La preparación de la mujer embarazada no solamente concierne a las pruebas y controles ginecológicos habituales, sino también y de manera especial, al campo de lo psicológico. Este aspecto abarca lo emocional, el cariño que debe imperar en esos momentos tan especiales que vive la madre, el niño que lleva en su vientre y su pareja.
“La misma alma gobierna los dos cuerpos… Las cosas deseadas por la madre a menudo quedan grabadas en el niño que la madre lleva en su seno en el momento del deseo…”
Leonardo de Vinci
Esto quiere decir que nuestros antepasados eran perfectamente conscientes de que las experiencias positivas o negativas de la mujer embarazada se grababan en su hijo no nacido. En la antigua Esparta, a las mujeres encintas, se las rodeaba de cosas hermosas y estéticas, música, escultura, flores, y naturaleza, para crear un ambiente donde reinara la armonía y la belleza. Y se las trataba con amor, cuidado y respeto a su función eminentemente ‘sagrada’, porque sagrado es albergar en su seno a un alma, a otro ser humano.
Muchas de las antiguas culturas evolucionadas en estos aspectos del espíritu aconsejaban a las embarazadas alejarse de hechos negativos o aterradores. Es decir, a través del tiempo se han comprobado las poderosas influencias que ejercen los miedos y la ansiedad de la madre sobre el feto. Es curioso, pero hasta en escritos como La Biblia o en los del padre de la medicina, Hipócrates, encontramos información acerca de las influencias prenatales.
Un simple ejemplo:

“Cuando María entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Así que oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno y se llenó Isabel del Espíritu Santo”
(Lucas, 1:44)
Y luego continúa:
“Porque así que sonó la voz de tu saludo en mis oídos, el niño saltó de alegría en mi seno”
El doctor Aldred Tomatis trató en cierta ocasión a una niña de cuatro años de nombre Odile. Padecía de autismo y era casi insensible a la palabra hablada. Al margen del idioma en que se dirigían a ella, al cabo de un mes la niña empezó a hablar y prestar atención, lo que provocó la lógica alegría de sus padres, emocionados al ver este importante progreso de su niña.
Ellos hablaban en francés. Sin embargo, la niña mejoraba cuando hablaban en inglés. El enigma se aclaró después: la madre se dio cuenta de que durante la mayor parte del embarazo había trabajado en una empresa donde prácticamente todo el mundo hablaba en inglés.
Por otro lado, aunque fuertemente influenciado por la concepción neurológica y biológica de la ciencia de su época, Sigmund Freud realizó una importante contribución, a la psicología prenatal. Fue cuando demostró más allá de toda duda que las emociones y los sentimientos negativos influyen adversamente en Él se centró especialmente en los aspectos negativos. A este planteamiento se le puede dar la vuelta, porque a la inversa funciona igualmente, es ecir, los sentimientos positivos benefician al bebé que se está gestando.
Lo más importante es su comprensión de que los estados emocionales negativos pueden crear dolor o incluso cambios físicos en el organismo. Dio a estas ideas el nombre de enfermedad psicosomática.
De aquí que muchos investigadores piensen que, si esto es cierto, lo lógico es pensar que las emociones de la madre puedan modelar la personalidad del niño intrauterino.
Para algunos sectores de la ciencia médica, el feto, la criatura que se gesta en el útero materno, es un ser que “ni siente ni padece” (expresado coloquialmente). Pero la tecnología en los últimos años ha avanzado extraordinariamente en este campo. Neurólogos como el doctor Púrpura, de Nueva York, la doctora Salam y el doctor Adams, de Harvard, audiólogos como el doctor Wedenberg de Suecia, y obstetras como el doctor Ferrería de Palo Alto, así como muchos otros muchos investigadores médicos, han demostrado sólidas e indiscutibles pruebas fisiológicas de que el feto es un ser que oye, percibe y siente.
Una vez comprendido todo esto, hay que concluir que en el embarazo pueden plantearse varias circunstancias que deben ser tenidas en cuenta por los profesionales, por la influencia que va a tener en la vida del futuro niño o niña.
Me refiero a la posibilidad de que la futura madre tenga alguna alteración emocional anterior, que padezca de depresión endógena o exógena, o cierta angustia, miedo o estrés excesivo ante la eminencia del embarazo y posterior parto. Me refiero también a la los habituales desajustes emocionales, psíquicos y hasta físicos de los primeros meses debidos al cambio hormonal.
Ante todas estas situaciones, es perfectamente comprensible que la embarazada se asuste o no comprenda dichos cambios.
Por eso hay que estar muy atentos en terapia a la evolución psicológica y emocional de la madre.
Y, después, si nos encontramos con un paciente adulto, nunca estará de más repasar cuáles eran las emociones que dominaban a su madre durante aquellos nueve meses en que fueron un alma con dos cuerpos, como dice De Vinci.